lunes, septiembre 08, 2008

ENCUENTRO No. 53. REVISTA PLENILUNIONo. 23

LA FUNDACIÓN PLENILUNIO Y
EL CENTRO CULTURAL COMFENALCO, VALLE
ENCUENTRO No. 53 CON LA POESÍA, LA MÚSICA Y LA PINTURA
y al LANZAMIENTO DE LA REVISTA NO. 23,
Poemario EL OTOÑO SIEMPRE LLEGA -Canto a mi tierra- del poeta de Anorí, EDUARDO TORO GUTIÉRREZ.
Lo acompañan en la lectura :
JOSÉ LEONCIO GÓMEZ DUQUE - El arriero de Marquetalia -
LIGIA MARÍA GARCÍA DE BARRAGÁN
JOHN ALEXANDER CASTAÑEDA
MARÍA DEL MAR MOSQUERA
Lanzamiento de la Revista Plenilunio
No. 23.
LEOPOLDO DE QUEVEDO Y MONROY presenta el Poemario del poeta Eduardo Toro Gutiérrez: Un poeta de algodón
Concertino musical:
ESTELAR TRÍO
DAVID RAMIRO LÓPEZ, 1ª voz y guitarra
CARLOS OJEDA Y
EVER MUÑOZ
Presentación de diapositivas de la obra pictórica del Maestro
ÉDGAR ÁLVAREZ
Centro Cultural Comfenalco, Valle
Calle 5ª No. 6-63 Torre C, Mezanine
Sábado 6 de septiembre de 2008

Preside el Evento el director de la Fundación Plenilunio Milton Fabián Solano y acompaña a los poetas John Alexander Castañeda, Eduardo Toro Gutiérrez quien presenta su Poemario El Otoño siempre llega, -Canto a mi tierra-, Ligia María García de Barragán, María del Mar Mosquera y José Leoncio Gómez Duque, El Arriero de Marquetalia. Al fondo la obra del artista Édgar Álvarez de Restrepo, Valle, enluce el acto. (Foto Mic-NTC)

La presentadora y voz de Plenilunio Gloria María Medina presenta a los poetas de la noche y agradece la presencia de los 160 asistentes al bello escenario de Comfenalco, Valle
El poeta Milton Fabían Solano, Fundador del Grupo de poesía y arte, Plenilunio abre el evento y resalta los ideales de la Fundación de fomentar el arte en la ciudad y abrir espacios de participación a quienes comienzan sus primeros pasos en la poesía
José Leoncio Gómez Duque, mejor conocido como El Arriero de Marquetalia lee los versos de su libro inédito en que registra "Mil y más verdades de Colombia". Llegó vestido con el típico sombrero de Aguadas, carriel terciado, ruana paisa y zurriago de palo para arriar las bestias.
La veterana poetisa Ligia María García de Barragán lee emocionada algunos de sus poemas que tenía guardados y los presenta hoy por primera vez en sociedad ante el público de Plenilunio que los aplaude y valora.
John Alexander Castañeda luce sonriente y seguro en la lectura que realiza por primera vez ante el público en el Evento mensual de la Fundación Plenilunio.
María del Mar Mosquera regresó a su casa de Plenilunio con poemas sonoros y sonrisa joven a engalanar la fiesta del Lanzamiento de El Otoño siempre llega de su colega Eduardo Toro Gutiérrez
La foto recoge otro momento de la placidez y afabilidad de María del Mar Mosquera en el Encuentro de Poesía, Música y Pintura que ofrece cada mes la Fundación Plenilunio a la ciudad. (Foto Mic-NTC)
En el punto central del Evento, el escritor Leopoldo de Quevedo presenta el poemario del "príncipe de Anorí", Antioquia, Eduardo Toro Gutiérrez, El Otoño siempre llega con su escrito

UN POETA DE ALGODÓN
Por Leopoldo de Quevedo y Monroy

Hacerle el prólogo a cualquier libro de Eduardo Toro Gutiérrez es fácil. Hay ingredientes para que la receta resulte sabrosa y completa. Es buen amigo, tiene un robledal sembrado en el patio con nidos y codornices, su alma es una caja de hechizos blancos y las palabras salen de sus dedos como hilachas de seda con almíbar.

Desde que lo conocemos no paramos de recorrer con él calles, huertos, caras, pastales, cielo y cascadas en Anorí, su pueblo natal. Habita una casa en Cali, pero sus pies y su imaginación sólo se posan en el recuerdo de su patria nutricia. En los talleres, en los poemas, en la conversación y la chanza, Eduardo desvía el rumbo hacia su casa materna como un refugio vitelino. En Canto a mi tierra, -2004- nos dice que allá tiene sus amores, humores y su hábitat interior:

¡Qué tarde se presenta mi regreso!
¿Ya no me reconoces, pueblo mío?
Yo soy el mismo niño aquel
que chapuceaba por tus ríos;
el que apartaba la vaca del ternero
y llevaba los caballos al potrero.

Me llamo Eduardo…. Sí. Eduardo Toro.
¿Me recuerdas?....Era mono, pecoso e indómito pilluelo.
Haz memoria: Yo tenía la cara y la nariz pelada
por el ardiente sol que entraba por el Moro,
para mejores señas: Correteaba descalzo por tus calles
y perdía una uña en cada tropezada. (1)

Si Juan Ramón lo describiera, también diría que parece de algodón. El que no conozca a Anorí, puede pensar que allí la gente nace sobre hojas de morera. Eduardo guarda en la ninfa blanda de la poesía un escenario de títeres que bailan adentro. Un día llegó vestido de payaso para cumplirle un deseo a la maga López Díaz en una de sus ensoñaciones. Con la sencillez de este pilluelo nadie tiene tiempo ni para un mal pensamiento.

Su poesía es fresca como sus ojos grises y su sabor es de vino depurado con la garantía de los años. El paso del tiempo no la ha agriado y la melodía que lleva en sus venas se acompasa con el moderno esquema. Parece que fuera una arepa salida del horno paisa de Gutiérrez González. Porque la poesía tiene sólo una cara y la tierra siempre sabe a tierra.

El Otoño siempre llega es el título del libro que con amor a Anorí ha ido tejiendo. Quien lo lea encontrará a Eduardo cuando era niño y se encontrará con la propia niñez que en todas partes es la misma. Encontrará ríos, árboles, la bandera colombiana, cantos al pan que comemos con café o chocolate en la mañana. Encontrará a Eduardo con su cara roja de hoy, coronada del Otoño de las canas, con su amor por la vida, por los gallos y por Colombia.

Me place haber leído este montón de versos encaramados en el lomo de una mula arriera que renguea a lado y lado mientras espera el silbido que la despierta. En el camino de Anorí faltaba este jilguero que cantara por calles y trastiendas el himno viejo del recuerdo y la añoranza por lo que se fue y suena bien en el presente de los amigos.


El poeta que hace meses vino cauto a debutar en el seno de la Fundación Plenilunio lanza su poemario en el formato de la Revista Plenilunio y lee con emocionada voz los poemas que le han merecido el elogio y la aceptación de su estilo y escritura.
CHEMÁ PEIKÚ

Vengo del pueblo Yumá
Yo saludar: ojí – ojó – ujú
al peikú Yasunarí
Chemá de makú
dar el alimento.

Yasunarí, ureme
De lunas y luceros
Bajar de allá
y llenar de luz
ojos de peces.

Yasunarí,
dar comida al Yumá,
y hacer crecer makú,
brotar granuk
sobre Yulá.

Adiós, Yasunarí,
Ojí – ojó – ujú.



TRADUCCIÓN SOBRE EL MISMO TEMA
PADRE RÍO
Vengo del pueblo Yumá,
Mi saludo es ojí – ojó – ujú-
al río padre de
la espesa selva,
florecida en alimento.

Yasunarí, paraíso
De lunas y luceros
Reflejadas en el río
Para llenar de luz
Los ojos de los peces.

Yasunarí, que das
Alimento a los Yumá,
Qe hace crecer el árbol
Y germinar la semilla
Sobre la madre tierra.

Adiós, Yasunarí,
Ojí – ojó – ujú –

En el taller de poesía con la poeta Marga López Díaz
Cali Junio 28 de 2008-06-29
LOS SUEÑOS

En dónde se quedaron nuestros sueños
y aquellas ganas de correr descalzos,
ese andar a prisa para alcanzar la dicha
sobre las dunas que esculpió la brisa.

Para qué evocarlos
si los sueños, al igual que yo,
también se arrugan
y se ponen viejos.

Soñé que te entregaba mis veranos
y no las hojas amarillas del otoño,
y te ofrendaba un ramo de capullos
que no se abrían en flor en tu regazo.

Para qué evocarlos
si los sueños, al igual que yo,
también se arrugan
y se ponen viejos.

Soñé con tu sonora carcajada,
con tus ojos de hortensia deshojada,
y que te acariciaba a orillas de un río fugitivo
precipitándose veloz en catarata.

Además, soñaba con nuestro amor,
aquél amor incierto,
que nunca supe en que remanso ancló
ni en que lugar ignoto se perdió.

Para qué evocarlos
si el amor, los recuerdos
y los sueños
palidecen, se marchitan
también se arrugan
y, al igual que yo,
también se ponen viejos.

Cali, Agosto 16 de 2008
La noche de arte y emociones llegó a completar su cenit con la participación de Estelar Trío e interpretó canciones que el publico acompañó letra por letra para complacer al poeta que disfrutaba de su triunfo.
La Fundación Plenilunio destaca cada mes la obra de un autor vallecaucano. Esta vez el turno fue para el pintor Édgar Álvarez quien ha recorrido salones y museos con su homenaje al papel impreso
Esta obra mereció Primer Premio Nacional para Édgar Álvarez, artista de Restrepo, Valle,




Registro gráfico del público que cada primer sábado de mes aumenta en número para premiar los esfuerzos de las directivas de la Fundación Plenilunio

Poetas, estudiantes, amas de casa, profesionales y mujeres y hombres amantes del arte que acuden sin importar lluvia o turbulencia en el espacio a escuchar poemas, canciones y a admirar las artes plásticas en audiovisuales.
Caras lindas, atención fija y actitud respetuosa del público que aplaude y responde con entusiasmo a las expresiones del arte en estos Encuentros

Rostros de amigos y caras que llegan por primera vez a presenciar voces propias en la poesía, leer las Revistas Plenilunio, a oir Música y admirar la creación de los pintores de la comarca vallecaucana.

Ala izquierda del Auditorio en donde cada primer sábado de mes nos damos cita cultural quienes amamos la poesía, la música y la pintura.
Ala derecha de la Sala de Presentaciones Artísticas delCentro Cultural Comfenalco, Valle, abarrotada esta noche para engalanar la noche del lanzamiento del poemario del poeta de Anorí, Eduardo Toro Gutiérrez.
Esta vez acudieron al llamado del Arte que propicia en Cali la Fundación Plenilunio, estudiantes de la Universidad Libre animados por su profesora Gloria María Medina.

Juventud, alegría y disposición para creer en las delicias de la Cultura mostraron los Estudiantes dela Universidad Libre que en una noche diferente acudieron al Evento mensual de Plenilunio. Entre ellos Leidy Giovanna Ruiz,Claudia Lorena Bolaños, Alejandro Giraldo, Fanery Andrea Hoyos y Dayana Alexandra Sáenz. (Las fotos que aparecen en el blog se deben a John Antonio Quevedo C.)

Algo más sobre: El arriero de Marquetalia...

Hoja de vida cultural



José Leoncio Gómez Duque,
el "Arriero" de Marquetalia


Nació el martes 8 de mayo de 1962, en la finca Las Camelias, vereda El Placer del municipio de Marquetalia (Caldas); entre 18 hijos de José Jesús y de Rosalba ocupa el puesto catorce.

Llegó a la ciudad de Cali a la edad de 20 años, donde ha desempeñado múltiples oficios, entre ellos: mensajero, taxista, vendedor estacionario y presidente de la Liga de Vendedores Ambulantes.

Ha concursado en repetidas ocasiones en el programa Sábados Felices de la televisión nacional, con cuentos, retahílas y libretos de su propia inspiración.

Y en el Booston International Humor  Festival 2010, con el cuento El Fosforo, logrando entre 1.285 trabajos, presentados por 494 cuenteros de 67 países, calificar entre los 17 finalistas, en la modalidad de relatos humorísticos.

Del mismo modo ha participado en varios programas radiales, y escrito durante varios años consecutivos en la página semanal El humor de "Ogil", ¡pa qué más...!, del Diario Occidente de Cali.

Periodista empírico, ha publicado, hasta la fecha, 111 ediciones ininterrumpidas de su propia revista Tertuliando con el "Arriero", en la que también es su autor y director. Y ha puesto en el mercado dos libros de 300 páginas cada uno; ediciones literarias, tejidas –renglón a renglón– mediante la jerga campechana y montañera.

Gestor-fundador del virtual Club de la Arriería, y del Día Mundial de la Mentira que se celebra cada año el 20 de noviembre; evento cultural del que se han llevado a cabo seis ediciones.

Reconocido entre los personajes más mentirosos y exagerados de la época, y de los pocos escritores que hace ego de su montañerada. Con su alegórica producción literaria, no sólo interpreta la inconformidad del colectivo social, también plantea soluciones.





Un fósforo          

¡Arre, arre, arre...!

En una ocasión, taba yo en la ciudá Puerta’el Cielo, Marquetalia -municipio’el departamento’e Caldas, en la república’e Colombia- tertuliando con cinco generaciones…, me’splico: con un señor de noventa’ños; su hija’e sesenta y cinco; su nieta’e cuarenta y tres; su bisnieta’e diecisiete, y ocho meses y medio de’mbarazo.
En ésas se mi’acercó un joven muy apuesto… apuesto, amigo letor, a que vusté no mi’adivina cómo termina este cuento.
Lo cierto’el caso jue que’l joven -tabaco en boca- me pidió el javor de que le regalara un jósjoro y, ahí mismito, le dije: “¡Pues no!, porque como yo no tengo vicios’ecos, por el simple motivo’e que ya me tienen seco los vicios, y ni mucho menos’oy pirómano, antonces dejo los jósjoros en la casa. Y si te digo que vamos allá por él, y te dejo esperando en el andén mientras yo busco el jósjoro, mi esposa -que’s atentísima por naturaleza- te va’mandar a’dentrar; y, ya adentrao, m’hija Josefa Leoncia, la “Arrierita” de Cali -que’s doblemente atentísima, pues pa ella la’tención es tan’atural que le corre por las venas ya que la heredó’e sus padres, agüelos, bisagüelos y tataragüelos- te manda’sentar; y, endespués, ya vusté sentao, mi esposa te va’sorprender con una pucha’e mazamorra con arepas; y, antonces, mientras vus’te tomás ese refrigerio, m’hija te va’poner a sonar un minidís de tangos en la vitrola; y, pa que vus’te sintás bien atendido; mi esposa te va’servir una garrafa repleta’e ron; y, antonces, endespués, de que yo encuentre el jijuemadre jósjoro, ya vus’te habrás adentrao en conjianza con ellas; y, los tres -en la sala- tarán comentando las mentiras, desajeraciones, sátiras y sarcasmos de la revista Tertuliando con el “Arriero”, y los dos libros más vendidos y leídos adentro y ajuera’el planeta tierra y todos, todos, todos’us alrededores: Mil y más “verdades” de Colombia y “Mentiras” a medias y verdades completas de Colombia;1 publicaciones literarias, humorísticas, contestatarias y irrreverentes que, por ser tantísimo lo que dicen… dan muchísimo qué decir y se prestan pa tertuliar largo y tendido; y, endespués, trascurridas varias horas, vusté nos vas a pedir el javor de que te demos posada, porque’l último bus ya pasó; y, como asegún mi jamilia, un javor no se le niega’naides, nos vamos a dormir en la camioneta Toyota pa dejate a vusté la única’bitación y la única cama que tenemos.
Antonces, y endespués, al otro día, cuandu’amanezca, mientras vus’te pegás un pichinazo, en la única pichina’e leche, con trampolines de queso y toboganes de mantequilla, y endespués te limpiás el bronciador’e yogurt con la única toalla que tenemos en la casa, entre mi esposa y m’hija te van a preparar un desayunísimo compuesto’e un platao’e frisoles calentaos y de’ncima te’nñapan chicharrones, tajadas’e papa y’e plátano maduro y una chocolaterada’e chocolate con arepas; y, antonces, endespués, vusté, al ver que ni tu propia madre ti’hace semejante montononón de inmerecidas atenciones, ti’apuesto a que’ndespués vusté’n un atrevido acto’e descaro ya me vas a pedir no la mano sino el cu… erpo entero’e m’hija; y a mi “Arrierita” de Cali no la tengo pa dársela a un pobre jijueputa miserable como vusté que… ¡no tenés ni con qué comprar un desvalorizao jósjoro!”.

Si no me cre... ¡pregúntemi’a mí!






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